jueves, octubre 26, 2006

Notificación


Debido a la poca atención y a la falta de regulación de los organismos nacionales, en estos momentos nos encontramos en una situación delicada y confusa para los futuros espectadores de la pieza performática “Ciudadano Cero” dentro del marco del Festival Internacional de Teatro Santo Domingo que se llevará a cabo del 9 al 19 de noviembre del 2006.

La Fundación Prensa Civil Quisqueyana y La Cooperativa Empresarial Lo Correcto entienden que es su deber hacer esta aclaración ya que existe otra obra llamada “Cero” del director Waddys Jáquez, que recientemente se estrenó en la Sala Ravelo del Teatro Nacional. “Ciudadano Cero” no tiene nada que ver con “Cero”. Son dos piezas muy distantes.

“Ciudadano Cero” es el resultado de un laboratorio desde la dramaturgia del escritor al texto ejecutado desde la miseria del circo caribeño partiendo de un cruce antropológico con la cultura Hip-Hop dentro de la estética marginal. Entendemos que quizás la respuesta está en los callejones y cañadas que crecen sin planificación urbana en las familias que abandonan el campo para ir a la ciudad a ocupar lugares que luego los emigrantes sustentan con el imperio de remesas. El arte sub-urbano existe. No es un experimento de clases visto desde las estadísticas.

Este laboratorio inició en el año 2001. Su resultado fue puesto en escena por primera vez el 31 de agosto del 2005 en la sala Patrick Hudson del Instituto Cultural Dominico Americano. Luego fue presentada el 5 de mayo del 2006 (doble función) en la Sala Ravelo del Teatro Nacional dentro del marco de la Feria Internacional del Libro Santo Domingo 2006. Gracias a una propuesta del fundador de Casa de Teatro, Don Freddy Ginebra, la pieza fue presentada en este teatro el 23 de agosto del 2006

Ciudadano Cero

Vea un video de Ciudadano Cero en: http://www.youtube.com/watch?v=ECTSXmoEqqk

domingo, octubre 22, 2006

De una Costa a la Otra la Joven Literatura... Conversatorio con Ángel Matos


De una costa a otra: La joven literatura puertorriqueña.

Por Ángel Matos.

Un día, un sentimiento salvaje, inesperado, indiscriminado, tocó las fibras de mi virgen corazón que comenzaba a darse de cuenta que ya no era niño y nació la palabra. Luego, el tiempo me fue llevando, las palabras invadiendo, y conceptos como tiempo, fe, libertad, fronteras, nación, hombre, Dios, inclusive ese inciso sentimiento que alguien luego me dijo que se nombraba con la palabra amor. Entonces, un día, la neblina de mis ojos se esfumó y ese día mismo día me miré desnudo, lleno de letras que se iban conjugando y me di cuenta que era escritor, sin que nadie me nombrara, sin que nadie me tuviera, sin que nadie, ni yo mismo, me tuviera.

Entré a la universidad. Siendo un joven ansioso y vicioso de mirar y de sentir, se me fue acercando gente aún no sé ni por qué. Entonces, nos dimos de cuenta que algo nos unía, que algo nos había juntado y era una pasión por el arte de juntar letras, palabras, líneas y éramos anónimos escritores; de esos que tienen las libretas masacradas de letras solitarias, instantes, íntimas en las cuales se nos fugaban sentimientos, ideas y lenguajes comunes. Así la cafetería de la universidad se volvió lugar de encuentro y cada vez más se nos fue juntando gente; se nos fueron juntando otros y otros. Luego, la universidad y salón de clase se me hizo pequeño y me lancé del campo en donde estaba la universidad, a la ciudad, a la urbe, a la selva de concreto. Entonces, en ese lugar encontré ecos y mi voz tomó otro tono, otra temática, otra textura. Y mi voz, entre esos edificios, entre los adoquines, entre los deambulantes, entre los olores particulares, encontró compañía, espejos, siluetas que acompañaron la mía, voces que poblaron la mía. Ese día miré mis palabras, las de ellos; repasé mis estudios de literatura, y me di cuenta que otra cosa se iba fraguando en cada rincón de una isla que alguien en algún momento llamó Puerto Rico.

Así me fui involucrando y gente se fue involucrando en mí. Participé de actividades, comencé a crear actividades en grande y fui conociendo gente de mi edad o cercana y me fui enamorando de sus textos, de sus modos de decir, de sus formas de mirar y mirarse, de sus textos y contextos. Igual me comenzaron a mirar escritores mayores, esos que uno admiraba de sus clases de literatura y que ahora te tocaban y los tocabas en carne, en palabras habladas, en miradas cercanas. Ese contacto me fue nutriendo muchos de ellos para bien y otros no tantas, pero genial todo. Una noche, luego de una velada larga e intensa, en alguna cama de algún hospedaje universitario, estiré mi mano y chocó con un libro: Las palabras del árbol de Elena Poniatowska, cartas que se carteaba con Octavio Paz; ahí unos versos cambiaron para siempre mi mirada y al otro día, cuando me recuperé de la noche, salí corriendo a la biblioteca y comencé a digerirme al gran escritor mexicano; entonces ya no pude ser el mismo escritor ni el mismo hombre.

Un día de esos y lleno de tecnología, conociéndome y mirándome hijo de la tecnología y de la informática, me dio con crear una página web para publicar e importar y exportar la joven creación literaria que se estaba haciendo en Puerto Rico; de ahí nació mi página En la Orilla (www.enlaorilla.net). Con su publicación virtual, se fueron acercando cada vez más otros jóvenes escritores y mi vida de bohemio en noches de poesía me acercó a otras voces que fue seduciendo para formar parte de este proyecto. Eso me hizo ir pensando qué nos unía, qué buscaba en un escritor joven, quiénes y cuántos seremos, qué trabajamos, qué somos, qué nos da identidad.

Con el tiempo, con el fluir de la vida, esas respuestas fueron tomando forma, identidad, consistencia. Para ese tiempo ya una serie de escritores contemporáneos comenzaban a abrirnos paso, sobre todo Raúl González, mejor conocido como Gallego, y Guillermo Rebollo Gil. El éxito editorial de ellos, la proliferación de noches de poesía, el acercamiento que se dio entre poetas jóvenes de Puerto Rico y Nueva York, el auge de Internet y de correo electrónico, cierto feeling que dio el cambio de siglo, la avalancha de información por todos los medios, la aceptación y explosión de géneros musicales hasta entonces socialmente marginados como el rap y reaggueton, inclusive en el arte con los grafiteros, la ruptura con las tradiciones y la coincidencia de que casi todos seamos escritores con alguna preparación universitaria, aunque no necesariamente en literatura; y la realidad literal y metafórica de vivir en una Isla del Caribe que marca nuestros textos y nuestra identidad y en la cual vive en concubinato lo real maravilloso con lo maravilloso de lo real. Entonces, nos comenzó a unir la experiencia de simplemente ser, de cada cual tener una identidad, una forma de expresión consistente y darnos cuenta que aún sin conocernos, nuestros trabajos conversaban; la aceptación de la diversidad y el tratamiento de ella lo cual nos unió también temáticamente; la aceptación de nuestra condición de escritores marginados por nuestra edad y por lo que decimos, y la tolerancia y amigabilidad con escritores de generaciones que nos precedieron y quienes nos aceptaron y son maestros, amigos y colegas.

La literatura actual y joven puertorriqueña es protagonista y protagonizada por anónimos cada vez más conocidos; es decir, de nombres que se escuchan en suburbios de los lugares en donde el arte está y llega. Sobre todo, esos nombres resuenan en lugares marginados en donde la joven escritura ha encontrado espacio de exposición y encuentro como barras en las cuales se hacen noches de poesía o por los callejones en donde la gente se reúne a compartir la intensa experiencia de estar vivos; ya no la academia. Respecto a la academia, ha perdido ya su importancia como punto de fomentación de los escritores y queda básicamente limitada a se un lugar de “comemierdería intelectual” que hace a veces encuentros de escritores disque para estar a la vanguardia y buscar ser protectores del conocimiento universal y censores de la estética que debe regir el arte. Es una literatura que trabaja para y desde los espacios cotidianos. Que escribe con conciencia de la marginación y por lo tanto, escribe con una mirada desde el suelo y con un discurso sincero, efervescente, con sorprendentes peripecias lingüísticas y con una expresión sencilla sin caer en lo simplista. Hablamos de una literatura escrita por jóvenes educados, con una educación que no se limita a la educación universitaria, sino el hambre de aprender y de leer que nos lleva a devorar textos, a comentárnoslos entre nosotros mismos y a asimilar las lecturas que hacen. Es un grupo que se conoce, que se comunica, que se lee entre sí mismos; que reconoce y valora la diversidad; que se puede encontrar fácilmente ya que son accesibles, tangibles y muy humanos, que se comunica por lo general entre sí ya sea por correo electrónico o teléfono. Una literatura que no tiene pretensiones pedagógicas o moralista, sino simplemente señalar desde un Yo íntimo y parte de un todo. Es una literatura y unos escritores sin fronteras y sin límites que acepta corrientes de afuera y que tiene especial mirada a los compañeros nuyoricans. Hablamos de unos escritores que hacen de la vida poesía y de la poesía vida.

La poesía joven de Puerto Rico tiende puente con Santo Domingo. Esa literatura confesional, íntima, con toque social, con mirada globalizada, con presencia y esencia, de tendencia a la izquierda, de mirada punzante, de discursos plurales y constantes, de ver el mundo como la gran isla en el Universo y de vernos como parte de un todo que es cada vez más complejo. Así nos abramos desde el espacio que lo virtual nos ha permitido con poetas tan importantes como Marivell Contreras, Rey Andujar, Patricia Minalla, Mateo Morrison, José Mármol, Valentín Amaro, Argelia Aybar, Taty Hernández, Carmen Pérez, entre tantos otros. Nos leemos, nos entendemos, nos abrazamos en palabras; extinguimos fronteras con palabras, con planes comunes, con deseos de crear y siendo cada uno un ente único. Cada cual en su acento, nuestras literaturas son constantes, corrientes, compartidas, irreverentes a los cánones. Puerto Rico y República Dominicana estamos abrazados y hermanados por la historia, por el Caribe y ahora por una generación de escritores sin fronteras mentales, ni físicas ni ideológicas. Nos une un mar, una historia, una sangre, una base musical y una emigración tan legal como ilegal entre una isla y otra, en cuerpo y palabras. Cada día me doy cuenta que la tierra de don Pedro Mir y de Palés Matos son la cuna del gran sancocho caribeño que nos reúne y une aquí y ahora, ayer y allá, mañana y donde sea, con un mismo idioma y una misma palabra que nos hermana e imana. Así es la vida.

sábado, octubre 21, 2006

De una Costa a la Otra la Joven Literatura Puertoriqueña y Dominicana









Bruno Rosario Candelier, Henry Hernández, Fausto Díaz, Ángel Matos, Enmanuel Bretón, Angelina Villanueva, Patricia Minalla, Waldo Santiago, Caryana Castillo, Rey andújar e Israel Arras

La Entrevista Radial...


Imagenes de la entrevista a Rey Andújar y Ángel Matos junto a mis compañeros del programa radial Comentarios y Algo Más el pasado sabado 21, por la emisora Super 103, al medio día.

jueves, octubre 19, 2006

martes, octubre 17, 2006

Algo de las Acciones en Puerto Plata





Acciones de Otoño

Apropósito del mes nacional del Arte-Acción aca algunas de las fotos de los performances realizados en la ex-chocolatera donde intervenimos Alberto Khoury, Grimaldy Polanco, Derise de León, Eliú Almonte y una servidora Pati Minalla.

sábado, octubre 14, 2006

lunes, octubre 09, 2006

Espesura

Resumì un trago al corazón,
fuego al cigarro
mudo a la voz
y fuerza a la explosión clandestina que emerge del ser
brotando exagerada, elocuente
con la retórica puta de curiosidad que hago yacer
que quiero morir
matar
matarla como las líneas de mis manos lesbianas
a la sombras de las macarenas llenas de luz perpleja
asaltadas por alguna brisa sordomuda que traspasa
las ventanas que vienen a mí ser y se arrodillan en pleno siglo XXI
para amordazar el olor de los aplausos que despiertan cuando te extraño y me pisa el nudo en la garganta como si me tragara un pez en medio del cigarro morboso que rendido a mis cojones no aprende a decir adiós cuando un taxi es una ambulancia y ayuno... como lima cansada de cayenas ayuno, junto a los paneles de avispa que se van y marchan como rehenes con todo lo que duele el parpadeo de los desamores, el cosquilleo de las emociones que taladran el rumor de lo que pasó al sur...
allá las moscas aglutinadas acostumbradas al desdén del mar, al calendario que sueña el eco de la soledad corriendo y descarrilado como el reloj que argumenta cansado y despavorado el giro de la noche que apagada y hundida que en las gacetas del amanecer escribe soledades de mujeres

viernes, octubre 06, 2006

Soplo de amor

El pendiente acecha las manos que quieren volar
pensamientos que aullan los vasos tatuados en el puñal de la pared
la noche se llama nostalgia
segrega silencio y atabales de lluvia

martes, octubre 03, 2006




Joaquín Sabina en Concierto
21 y 22 de Noviembre
Teatro Nacional